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| Desmentido de rumores sobre el virus Zika y la microcefalia |
Reproducimos Boletín publicado por la Organización Mundial de la Salud desmintiendo rumores sobre el virus Zika y la microcefalia.
Las vacunas no están produciendo microcefalia en los niños
No hay pruebas que relacionen ninguna vacuna con el aumento de los casos de microcefalia que se observó por vez primera en el brote de 2013-2014 en la Polinesia francesa, y ahora en el del norte del Brasil.
En una amplia revisión de la literatura publicada en 2014 no se encontraron pruebas de que ninguna vacuna administrada durante el embarazo produjera defectos de nacimiento. El Comité Consultivo Mundial sobre Seguridad de las Vacunas, que proporciona a la Organización Mundial de la Salud (OMS) asesoramiento científico sobre los problemas de seguridad de las vacunas, llegó a una conclusión similar en 2014.
Además, los organismos nacionales de reglamentación se encargan de velar por que los productos comercializados, como las vacunas, sean evaluados adecuadamente y cumplan las normas internacionales de calidad y seguridad. La OMS ayuda a los países a fortalecer sus sistemas nacionales de reglamentación.
El insecticida piriproxifeno no causa microcefalia
Un equipo de científicos de la OMS examinó recientemente los datos toxicológicos del piriproxifeno, uno de los 12 larvicidas recomendados por la OMS para reducir las poblaciones de mosquitos, y no encontró pruebas de que afecte el curso del embarazo ni el desarrollo del feto.
La Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos de América e investigadores de la Unión Europea han llegado a una conclusión similar en otro examen del producto.
Los larvicidas son un arma importante para la salud pública. Sobre todo en ciudades y pueblos sin agua corriente, la gente tiende a almacenar agua de bebida en recipientes al aire libre, que al igual que el agua estancada que se puede acumular en la basura, macetas y neumáticos viejos, sirve como lugar ideal para la cría de mosquitos.
Los larvicidas como el piriproxifeno se utilizan a menudo para matar las larvas de los mosquitos en recipientes de almacenamiento de agua. Cuando bebemos agua de esos recipientes tratados nos exponemos al larvicida, pero en pequeñas cantidades que no afectan a la salud. Además, entre un 90% y un 95% de todos los larvicidas ingeridos es excretado por la orina en 48 horas. Este producto se viene utilizando desde finales de los años noventa sin que se haya relacionado con la microcefalia.
El brote de zika y el aumento inusual de los casos de microcefalia en el Brasil no tienen nada que ver con la reciente liberación en este país de mosquitos modificados genéticamente
No hay pruebas de que la enfermedad por el virus de Zika o la microcefalia sean causadas en Brasil por mosquitos modificados genéticamente. A fin de controlar las poblaciones de mosquitos, se modifican los genes de los machos, de modo que las larvas resultantes del apareamiento no pueden sobrevivir.
La OMS alienta a los países afectados y a sus asociados a que incrementen el uso de las intervenciones actuales de control de los mosquitos como línea de defensa más inmediata y que prueben juiciosamente los nuevos métodos que se puedan aplicar en el futuro.
Los mosquitos macho esterilizados no están contribuyendo a la propagación del virus de Zika
Una técnica que se está desarrollando para detener el zika es la liberación masiva de mosquitos macho esterilizados con irradiación a pequeñas dosis. Los huevos puestos por las hembras que se han apareado con estos machos estériles no sobreviven. La técnica se ha utilizado a gran escala para controlar plagas de insectos que suponen una amenaza para la agricultura. No hay pruebas de que esta técnica se asocie a aumentos de los casos de microcefalia u otros defectos o malformaciones humanas.
La OMS alienta a los países afectados y a sus asociados a que incrementen el uso de las intervenciones actuales de control de los mosquitos como línea de defensa más inmediata y que prueben juiciosamente los nuevos métodos que se puedan aplicar en el futuro.
Las bacterias utilizadas en el control de los mosquitos no están contribuyendo a la propagación del virus de Zika
Para controlar las poblaciones de mosquitos se utilizan bacterias, como las del género Wolbachia, que no infectan a los humanos ni a otros mamíferos. Estas bacterias se encuentran en un 60% de los insectos comunes, como las mariposas o las moscas de la fruta.
En Australia, Brasil, Indonesia y Viet Nam se han liberado mosquitos portadores deWolbachia para ayudar a controlar el dengue, enfermedad transmitida por el mismo mosquito que transmite el virus de Zika. Cuando las hembras se aparean con mosquitos portadores de la bacteria los huevos no eclosionan, reduciéndose así la población.
Los peces pueden ayudar a detener el zika
Algunos países afectados por el zika y el dengue están utilizando métodos biológicos como parte de estrategias integradas de control de los mosquitos. En El Salvador, por ejemplo, y con gran apoyo de los pescadores, se están introduciendo en los contenedores de agua peces que devoran las larvas.
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